Articulo
Tesla pone fin al Model S y Model X para centrarse en la robótica y la inteligencia artificial
La compañía de Elon Musk dejará de fabricar sus dos coches más emblemáticos en 2026 y reconvertirá su planta de Fremont para producir el robot humanoide Optimus.
Tesla ha decidido retirar del mercado dos de sus modelos más icónicos, el Model S y el Model X, durante la primera mitad de 2026. Con esta decisión, la empresa marca el fin de una era en el lujo eléctrico y da un giro radical hacia la robótica y la inteligencia artificial aplicada al transporte autónomo.
El adiós a los pioneros del lujo eléctrico
El Model S y el Model X fueron los vehículos que consolidaron la reputación de Tesla como marca premium, pero en los últimos años sus ventas han caído notablemente frente al éxito global de los Model 3 y Model Y, mucho más asequibles.
Con precios que superaban los 95.000 dólares en el caso del Model S y 100.000 dólares para el Model X, ambos modelos han perdido relevancia en un catálogo que ahora prioriza la eficiencia, la escala de producción y la rentabilidad.
Fremont se transforma: del coche al robot
La planta de Fremont, en California, donde se ensamblaban ambos modelos, será reconvertida íntegramente para fabricar el robot humanoide Optimus.
El proyecto, basado en inteligencia artificial, busca crear máquinas capaces de realizar tareas humanas complejas, y se ha convertido en el nuevo eje estratégico de la compañía.
Tesla planea invertir 20.000 millones de dólares (unos 16.700 millones de euros) este año en el desarrollo y fabricación del robot. Según Elon Musk, el próximo modelo, Optimus 3, será capaz de aprender nuevas tareas observando vídeos, lo que lo situaría a la vanguardia de la robótica cognitiva.
IA y robotaxis: el nuevo ecosistema Tesla
Además de Optimus, Tesla destinará 2.000 millones de dólares adicionales a xAI, la startup de inteligencia artificial fundada por Musk. Ambas compañías han firmado un acuerdo marco para acelerar la integración de la IA en productos físicos y servicios autónomos.
La empresa también reforzará su negocio de robotaxis, con un plan de expansión que comenzará en Austin (EE. UU.) en 2025 y que se extenderá a Dallas, Houston, Phoenix, Miami, Orlando, Tampa y Las Vegas antes de mediados de 2026.
Un 2025 complicado en los números
El cambio estratégico llega tras un año difícil. Tesla cerró 2025 con un beneficio neto de 3.794 millones de dólares, un 46% menos que el ejercicio anterior.
Las entregas globales cayeron un 8,4%, hasta los 1,63 millones de vehículos, lastradas por los altos costes operativos y la caída de márgenes.
El propio Musk reconoció que el aumento de tarifas y la menor absorción de costes fijos impactaron directamente en la rentabilidad, en un contexto de reestructuración profunda.
El comienzo de una nueva era
Con la despedida del Model S y el Model X, Tesla abandona su perfil de fabricante de lujo para liderar una nueva revolución industrial centrada en la inteligencia artificial, la robótica y el transporte autónomo.
💬 “El futuro de Tesla no solo pasa por los coches, sino por crear máquinas inteligentes capaces de transformar el trabajo humano”, afirmó Elon Musk durante la última presentación de resultados.