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«Si tiene un color rojo muy intenso puede deberse a una deficiencia de hierro o problemas hepáticos»

La lengua no solo sirve para saborear los alimentos: también puede ser una ventana al interior del organismo. Su color, textura o humedad ofrecen pistas sobre el estado del sistema digestivo, la microbiota, el equilibrio hormonal e incluso la hidratación.

“El aspecto de la lengua es una de las mejores formas de saber qué está pasando dentro de tu cuerpo”, explica el doctor Alexandre Olmos, médico internista y especialista en epigenética, en uno de sus vídeos virales en redes sociales. Según el experto, basta con mirarse frente al espejo unos segundos para detectar señales que pueden indicar desequilibrios o carencias.

Lengua blanca o con capa espesa: alerta digestiva

Una lengua recubierta de una capa blanquecina puede reflejar un desequilibrio en la microbiota intestinal o bucal, una digestión lenta o incluso una candidiasis oral, señala el doctor Olmos. Esta infección por hongos suele aparecer cuando el sistema inmunitario está debilitado, después de tratamientos con antibióticos o en personas con diabetes.

La evidencia científica también apunta a que los microorganismos presentes en la lengua pueden ser un reflejo del equilibrio intestinal, y su alteración se ha vinculado a trastornos metabólicos y digestivos.

Desde la Mayo Clinic matizan, sin embargo, que “no existe una prueba clínica simple que vincule directamente la lengua blanca con la acumulación de toxinas sistémicas sin otros síntomas o pruebas adicionales”, por lo que conviene interpretar este signo con prudencia.

Lengua seca o con grietas: posible falta de vitaminas o deshidratación

Si la lengua presenta pequeñas grietas o sensación áspera, puede tratarse de deshidratación o déficit de vitaminas del grupo B (B2, B3, B12), necesarias para mantener la salud de las mucosas y la piel.

Además, el estrés crónico puede reducir la producción de saliva, generando sequedad bucal, ardor o fisuras. Para compensar, los expertos recomiendan hidratarse con frecuencia y aumentar el consumo de alimentos ricos en vitaminas del grupo B, como huevos, pescado azul, legumbres, cereales integrales, lácteos, verduras de hoja verde y aguacate.

Bordes hinchados o con marcas: señal de inflamación intestinal

Cuando los bordes de la lengua aparecen marcados o ligeramente inflamados, podría estar relacionada con retención de líquidos o inflamación intestinal leve, explica Olmos. El intestino y la lengua están directamente conectados, y una alteración de la microbiota o una mala absorción de nutrientes pueden reflejarse en el aspecto de esta última.

Lengua muy roja: posible déficit de hierro o sobrecarga hepática

Una lengua de color rojo intenso puede indicar deficiencia de hierrovitamina B12 o incluso alteraciones hepáticas. En estos casos, conviene consultar con un especialista para realizar análisis y descartar anemias u otros desequilibrios metabólicos.

Un reflejo del equilibrio interno

Aunque el color o textura de la lengua no constituyen un diagnóstico médico por sí solos, su observación puede servir como una herramienta de autocuidado y prevención. “La lengua refleja el estado general del organismo y puede ayudarnos a detectar a tiempo ciertos desequilibrios”, concluye el doctor Olmos.

En definitiva, mantener una buena salud oral, hidratarse correctamente y cuidar la microbiota intestinal no solo mejora la sonrisa, también ayuda a mantener el cuerpo en equilibrio desde dentro.